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La
cantidad de nutrientes es similar en los alimentos de producción
convencional u ecológicos. En los vegetales, el valor
alimenticio es similar. En las carnes, está comprobado que las
orgánicas son más magras porque tienen menos grasa
intramuscular.
El gran beneficio de los alimentos orgánicos es que están
absolutamente libres de residuos químicos. No están permitidos
los aditivos y conservantes (salvo los naturales); plaguicidas
ni fertilizantes; tienen menos o nulos residuos de medicamentos
veterinarios; no contienen hormonas; ni metales pesados
(presentes en suelos y aguas) y no pueden ser irradiados.
"Muchos productos se irradian para matar los gérmenes y
favorecer su conservación. Por ejemplo, carnes, congelados,
conservas. Y si bien está demostrado que esa radiación no es
altamente nociva, la conclusión final sólo el tiempo lo va a
determinar", amplía Rapela.
"El animal que se cría en forma natural (las pasturas frescas,
forrajes y granos que consume también deben ser orgánicos) y sin
estrés tiene características especiales. Su carne tiene más
cantidad de vitamina E, que es antioxidante, y menos grasa
intramuscular (porque no está inmovilizado) que produce menos
colesterol en el consumidor", afirma.
Además, las carnes orgánicas no sufren de contaminación
biológica, como ser el mal de la vaca loca (encefalopatía
espongiforme bovina), la fiebre aftosa, la intoxicación con
Escherichia coli (famosa en hamburguesas industriales), ni
salmonelosis (en huevos y aves) ya que las certificadoras
controlan la trazabilidad en los ganados..
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