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No cometer
excesos con los fritos ni las grasas, beber mucha agua y cuidar
la higiene personal y de los alimentos es la mejor forma de
evitar contraer uno de los trastornos digestivos más comunes y
que más aumentan en verano, la gastroenteritis infecciosa, cuyo
principal síntoma es la diarrea.
La Jefa de Servicio de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica
del Hospital Universitario La Paz de Madrid, Isabel Polanco,
señala que los cambios bruscos de alimentación que se producen
en el periodo estival, especialmente durante las vacaciones,
deben evitarse y apostar por mantener una "pauta de alimentación
equilibrada".
En dicha pauta deben incluirse esencialmente las frutas y
verduras, el pescado, la carne, las legumbres -"que pueden
tomarse menos calientes o en forma de puré"- y otros productos,
pero siempre bajo la directriz de "comer un poco de todo y mucho
de nada".
importancia de beber La doctora Polanco hace también especial
hincapié en la importancia de beber mucho agua en esta época de
calor y en no intentar sustituirla por otros productos, como las
bebidas refrescantes, la leche o los zumos.
Además, el agua resulta un elemento indispensable para
garantizar la higiene: la de los alimentos, por un lado, puesto
que algunos como los huevos, según recomienda Polanco, conviene
lavarlos antes de cascarlos, así como la fruta -aunque se pele-,
y las verduras, "dejándolas 30 minutos en remojo con una gota de
lejía y, después, aclarándolas bien".
Y por otro lado, la de los objetos que entran en contacto con lo
que comemos cuando se prepara -las encimeras, por ejemplo-, y la
personal, lavándose las manos antes de manipular la comida. Todo
ello para evitar que pueda contaminarse y desencadenar un
trastorno digestivo.
alimentos arriesgados Entre los alimentos que se contaminan con
más frecuencia, la doctora menciona el huevo. Pero para
evitarlo, se pueden tomar algunas medidas preventivas básicas,
como lavar la cáscara y evitar que ésta entre en contacto con el
interior o con la encimera de la cocina, por si no está bien
limpia.
El motivo es que la superficie de la cáscara es muy porosa y
permite el paso de las bacterias con facilidad. Después, es
recomendable secarlo con una toallita desechable y consumirlo en
el plazo máximo de 24 horas, "aunque lo ideal es hacerlo
inmediatamente".
Otro alimento que exige cuidado es la mayonesa. Al respecto,
apuesta por consumirla de bote y añadirle un chorro de limón
"para reducir riesgos".
Por su parte, los dulces "siempre deben estar bien refrigerados"
y hay que cuidar que los congelados no alteren la cadena del
frío en el tiempo en que se tarda entre el supermercado y la
nevera de casa. Para ello, lo mejor es coger estos artículos en
último lugar al hacer la compra y guardarlos en una bolsa
especial. Asimismo, Polanco destaca que resulta más seguro en
estas fechas descongelar en la nevera que a temperatura
ambiente.
cómo afrontar la infección Si a pesar de haber tenido en cuenta
todas estas instrucciones, o precisamente por no haberlo hecho,
se sufre un trastorno infeccioso, lo más importante es "evitar
la deshidratación". Por eso, la doctora recomienda valerse de
alguno de los rehidratantes que existen en el mercado, pero "no
de otras soluciones, como bebidas hipertónicas o refrescos".
De igual forma, conviene evitar la dieta absoluta "aunque haya
diarrea". "Lo mejor es reiniciar la alimentación normal, pero
sin incluir grasas ni alimentos fuertes, y los síntomas
remitirán en cinco o seis días", añade Polanco.
No obstante, este trastorno, que se supera fácilmente en el caso
de una persona sana, puede complicarse en el caso de ancianos y
niños muy pequeños, por lo que aconseja extremar las
precauciones en estos casos..
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