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Dieta Mediterránea

Se basa fundamentalmente en el consumo de aceite de oliva, vino, pescado, vegetales, la cual no sólo es deliciosa al paladar; evidencias científicas indican que previene enfermedades cardiovasculares, cáncer entre otras patologías.




La dieta mediterránea no es en ningún caso un régimen o un programa dietético específico para bajar de peso. Se trata de un conjunto de hábitos alimentarios que poseen al menos 16 países que bordean al Mar Mediterráneo. “Estos hábitos, por cierto, varían de un país a otro, dependiendo de la cultura, el origen étnico y la religión.

Sin embargo hay una serie de características comunes a todos ellos como el consumo de aceite de oliva, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, vino, semillas, pescado pan y otros cereales��?, explica la nutricionista Carmen Gloria Rodríguez.

Por años la dieta mediterránea ha sido considerada como un ejemplo de alimentación, y tanto médicos como científicos la asocian a mayores expectativas de vida y a menores enfermedades crónicas.

No en vano España impulsará su inclusión en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
En los años 30 era sabido que la isla de Creta tenía la tasa más baja de mortalidad por enfermedad cardiovascular en Europa. Esto motivó a que entre 1958 y 1964 se realizara el llamado ��?Estudio de Siete Países��? para investigar sus dietas, sin considerar estilos de vida y diferencias genéticas.

Se analizó Estados Unidos, Holanda, Yugoslavia, Finlandia, Italia, Japón y Grecia, y se comprobó que Grecia tenía una menor mortalidad general y una mayor expectativa de vida, aún cuando su consumo de grasa –aceite de oliva-, era alto.

Se verificó que la principal diferencia estaba en el tipo de grasa que se ingería, más que en la cantidad. Mientras que en Estados Unidos se consumían grasas saturadas, en los países mediterráneos las grasas eran monoinsaturadas.

“La dieta mediterránea es la que se consume en Francia, España, Italia, Grecia, Marruecos y Etiopía. Hoy la comunidad científica reconoce las ventajas del consumo generoso de aceite de oliva, legumbres y frutos secos, pastas, cereales, frutas, verduras, derivados lácteos, pescados, y el uso moderado del vino, cava y carnes frescas��?, sostiene la nutricionista.

Poder antioxidante y actúa sobre colesterol
Entre los beneficios de la dieta mediterránea se considera que al ser rica en potasio, baja la presión arterial. También se le reconoce efectos antioxidantes, antiinflamatorio y antitrombótico.

A diferencia de la dieta occidental, que es rica en grasas saturadas, ácidos grasos poliinsaturados Omega 6 y trans y alta en carbohidratos simples y baja en fibras; la dieta mediterránea aporta antioxidantes a través de las frutas, el vino, aceite de oliva y ácidos grasos Omega 3 presentes en el pescado y vegetales.

Aceite de oliva: En la dieta mediterránea el aceite de oliva es uno de sus pilares, no sólo por sus características sensoriales y su buena aceptación, sino por los beneficiosos efectos para la salud. Los aceites comestibles tienen gran cantidad de vitamina E, y rico en compuestos fenólicos de gran importancia antioxidante.

Legumbres: La presencia de nutrientes tan variados como proteínas de alto valor, hidratos de carbono complejos, vitaminas, minerales, fibra y un escaso contenido graso confieren a las legumbres un elevado aporte nutricional en la alimentación humana.

Frutos secos: Los más característicos son las avellanas, piñones, almendras, nueces, castañas, y los pistachos. Son ricos en grasas (menos la castaña) y pobres en agua. Son fuentes ricas en antioxidantes (vitamina E y selenio), minerales y fibras.

Cereales, arroz: Los cereales característicos del mediterráneo son el centeno, la cebada, la avena y el maíz. El contenido de fibra dietética es más del doble en el arroz integral que en el arroz blanco, y en cuanto a las fibras destaca la fibra insoluble.

Frutas: Son un grupo de alimentos de origen vegetal, con un alto aporte de vitaminas, minerales, fibra y agua, y un bajo contenido energético.

Hortalizas y verduras: Son alimentos que permanecen aferrados a la dieta mediterránea. Son pobres en grasas y proteínas, pero constituyen un concentrado de fibra, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, y otros componentes saludables que han combinado sabores a lo largo de toda la ribera Mediterránea, desde tiempos inmemoriales.

Derivados Lácteos: Nutricionalmente los productos lácteos son excelentes fuentes de proteína de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforos, potasio) y de vitaminas A, D, riboflavina, ácido fólico, y vitamina B12.

Pescado: Contiene una gran cantidad de proteínas de alto valor biológico, y aportan todos los aminoácidos esenciales y en cantidades adecuadas. El pescado graso es un alimento energético y una de las fuentes principales de ácidos grasos Omega 3.

Vino: El consumo moderado de vino es una característica más en los países de la cuenca del Mediterráneo. Existen numerosos estudios que relacionan el consumo moderado de alcohol, sobre todo vino tinto, con la enfermedad coronaria. El vino posee alcohol y polifenoles; el alcohol eleva los niveles de HDL (colesterol bueno) en el plasma, y disminuye la capacidad coagulante de la sangre. Los polifenoles en tanto, son poderosos antioxidantes, aumentan la capacidad antioxidante del plasma, protegiendo al organismo del daño oxidativo.

**Cualquier duda consulte con su médico.
Tododietas acerca esta información a modo de guía en forma libre y gratuita.


 
    

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