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En el Feng Shui los cinco elemento son: Arbol, Fuego, Tierra, Metal
y Agua. El equilibrio de estos elementos es la clave para mantener
la energía CHI (energía universal) saludable.
Cuando se lo aplica a la cocina, el objetivo es incorporar los cinco
elementos en cada comida:
ARBOL: sabores agrios (Ej: aceitunas, vinagre)
FUEGO: sabores amargos (Ej: cebolla)
TIERRA: sabores dulces (Ej: choclo, frutas)
METAL: sabores picantes (Ej: ajo, mostaza)
AGUA: sabores salados (Ej: pescado salado).
La meta es equilibrar las energias yin y yang en todos los aspectos,
en este caso en la comida.
Como regla general, los alimentos yang son salados, producen calor y
contienen grandes cantidades de grasas y proteínas. Ej: carnes,
pescado, huevo.
Los alimentos yin, son comúnmente refrescantes, contienen más
líquidos y son más dulces. Ej: frutas, yogur.
El objetivo es mezclar los ingredientes para hacer una comida más
balanceada, que combine el yin y el yang de manera favorable. La
madera es la superficie ideal para la cocina dado que proporciona
una superficie YIN sobre la cual preparar la comida.
Armoniza con el acero del cuchillo y se ha demostrado que reduce la
infección bacteriana de los alimentos.
Para una comida infantil las maderas naturales en los muebles y los
colores pastel en los baberos, las servilletas y manteles
tranquilizan. Por lo general a los niños les agradan las velas
durante la cena y estas mantienen su atención en la comida.
Para la iluminación se puede utilizar también una luz en el techo
dirigida hacia el centro de la mesa. Para decorar el lugar colocar
en forma ordenada juguetes y manualidades que ellos hayan realizado.
La comida debe ser bien equilibrada e incluir una sopa, un plato
principal y un postre saludable, esta es una buena base para los
años venideros.
La idea principal es evitar darles bocados con alto contenido de
sal, azúcar, saborizantes artificiales y grasas saturadas, que son
todas nocivas.
Para una comida formal los colores a tener en cuenta para decorar el
ambiente son : castaño, plateado, dorado, rojo, tiza y gris claro.
Es conveniente evitar la luz intensa directa, para crear una
atmósfera más sutil y calmante. Las comidas con abundante Yang
(grandes cantidades de proteínas y grasas) resultan apropiadas para
tales ocasiones ya que no se espera que los invitados hagan nada
después de comer, y necesitan sentirse satisfechos.
En la tradición oriental, la energía chi es la energía universal,
aquella que fluye en el aire, los planetas, animales, los alimentos,
todos los objetos y los seres humanos. El milenario arte del Feng
Shui se basa en que todo tiene energía de vida chi. El Feng Shui
busca el balance entre el ser humano y su medio ambiente con el fin
de lograr la abundancia y el bienestar en todos los niveles de la
vida.
Su objetivo es mantener el chi saludable y armónico.
Cada alimento tiene energía chi propia, determinada por su forma,
textura, color, clima, suelo y la forma en que creció o se cultivó.
Por ejemplo, la zanahoria que crece debajo de la tierra, tiene más
energía chi que la calabaza que crece por encima. Este principio se
aplica de igual manera al pescado y a la carne. En realidad, siempre
que consuma un alimento véalo como una forma de energía ya que eso
es lo que estará ingiriendo.
Los alimentos con mayor cantidad de energía son los llamados
"vivos"; entre ellos, las verduras, frutas, los cereales integrales,
frijoles y las semillas. Por el contrario, los alimentos procesados
absorben el chi de la fábrica lo que provoca la pérdida del chi
vital. Estos alimentos son llamados "alimentos muertos".
Asimismo, algunas carnes y pescados conservan parte del chi negativo
como consecuencia de haber vivido encerrados y luego matados. Por
ello, lo recomendable, si desea consumir carnes y pescados, es que
ingiera productos orgánicos, de crianza libre y aquellos que eviten
todo tipo de trato cruel. Así también fomentará el chi positivo del
entorno y mejorará la salud. Lo mismo para los productos derivados
de los animales, como pueden ser lácteos, la mantequilla, huevos
aunque no sean considerados muy 'puros'. Lo ideal es que no abuse de
ellos, con mesura todo.
El chi está compuesto de dos tipos de energía: el yin y el yang. El
yin es la energía pasiva que estimula la reflexión, la creatividad y
la relajación. El yang es la energía activa que promueve la
actividad y el progreso. Así de opuestos son de independientes pero
a la vez obran reciprocamente entre sí, y necesitan estar
balanceados.
También existen otros factores que influencian y alteran la energía
chi de los alimentos y su equilibrio yin/yang, como ser, su forma,
color, textura y la manera en la que se preparan y cocinan.
Al cambiar la forma, cortando los alimentos en trozos pequeños,
aumenta el yin, y si los licua, el yin aumentará aún más. Por otro
lado, cuánto más cocine los alimentos, el yang es el que toma
fuerza.
La fórmula es sencilla; cuánto más natural sea el producto, más
'vivo' y beneficioso será el chi. No se olvide del origen del
alimento y del entorno donde creció.
La meta del Feng Shui es equilibrar estas energías, no sólo a través
de las del entorno, sino también a través de las de los alimentos
que consumimos.
Para dirigir su salud hacia un lugar más saludable y armónico, cree
la combinación más balanceada de yin y yang de acuerdo a su tipo y
necesidades. Por ejemplo, un exceso de yin puede llevarlo a la
depresión sin razón aparente, mala circulación, retención de
líquidos, poca energía, entre otros. Por otro lado, un exceso de
yang, puede tornarlo más agresivo acarreándole dolores de cabeza,
constipación e insomnio, entre otros malestares.
Como regla general recuerde que los alimentos yang son los que
producen calor, y los que contienen mayor cantidad de grasas y
proteínas (carne, huevos, pescado). Mientras que los alimentos yin
son más refrescantes, contienen más líquido y son más dulces
(frutas, yogur, verduras). Para lograr un balance, combine los
alimentos equilibradamente. Sin embargo, si necesitara balancear ya
sea el yin o el yang, incremente aquel que necesite más.
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